Fátima Gil Casares

¡Cómo nos hubiera gustado disfrutar de un guiñol en el hospital que pudiera usar Lourdes en la camita! Los niños pequeños con ingresos prolongados siguen siendo niños, por lo que desean jugar las 24h. Sin embargo los papás nos encontramos preocupados con las vías, con que se abran heridas de cirugías, con que piten las máquinas con los movimientos bruscos… Por eso el Teatro Mimarialuna es la solución ideal…
Una diversión sana, en la que padres e hijos comparten un momento de disfrute e ilusión en medio de una situación complicada y manteniendo las precauciones que se requieren… ¡Qué gozada! Lo recomiendo a todos los papás, y especialmente a los de niños que deben estar en cama por cualquier motivo.