Hola soy Ximena, una esposa enamorada y madre de tres preciosas princesas: María la mayor y un par de gemelas: Martina y Tamara. Quiero compartirles cómo nació mi proyecto “mimarialuna”, el cual no fue sólo una idea, sino toda una experiencia.

Cuando María tenía dos meses de vida le diagnosticaron un problema en el hígado y la única solución era un trasplante que no realizaban en Guatemala, de donde somos originarios María, mi esposo Mauro, y yo. En tan solo dos meses nos vimos forzados a dejar todo y mudarmos a España para la operación; en otras palabras, para salvarle la vida a nuestra hija. En un principio pensamos que después de la operación regresaríamos pronto a nuestra vida normal, a nuestra casa, familia, trabajo y a la vida que apenas iniciábamos como padres; el plan de Dios era distinto.

Les cuento un poco. Al llegar a España después de dos meses de exámenes, ingresamos a María al hospital y luego de su trasplante fueron seis meses en total aislamiento. Esto significa que no podíamos sacar a María de la habitación y nos turnábamos con Mauro una noche cada uno para quedarnos con ella.

Tener a una bebé de siete meses de edad por seis meses en la habitación de un hospital no nos resultó “tan” complicado, pues para ella todo era nuevo, todo le llamaba la atención y al fin y al cabo, no conocía nada diferente a esto. Entonces buscamos siempre la forma de entrenarla, estimularla y pasar el tiempo con juguetes o algún invento hasta el alta.

Y así tuvimos uno que otro ingreso al hospital en los próximos meses/años, los cuales se hacían más difíciles cada vez, pues María estaba creciendo y a la vez aprendiendo, y quería salir a jugar; ahora ella ya conocía los parques, los columpios, la piscina, los amigos, el tiempo de diversión con sus hermanas y demás.
Como madre de una hija que ha experimentado un trasplante a sus siete meses de vida y que le ha tocado estar en total aislamiento en una habitación en varias ocasiones a su corta edad (en períodos de tres semanas hasta de seis meses), sé por experiencia, que emocional y anímicamente esto no es nada fácil para un niño. Tener a tu hijo en cama 24 horas atado a un suero o medicamento es muy duro, es ahí donde te pones creativa y dejas volar la imaginación para entretenerlos, estimularlos y acompañarlos en esta jornada que es diferente a lo que estás acostumbrado. Y es que aunque sea lo más fácil en esos momentos, no puedes pegarlos a una pantalla por 12 horas seguidas. Es ahí donde me vino la idea.

Algo que les ha gustado siempre a mis hijas, como a la mayoría de niños, es inventar cuentos y usar sus muñecos para actuarlos y luego presentarlos a papá y a mamá. Desde que María era pequeñita y luego ya con las gemelas, siempre les he tenido un rincón o cuarto de juegos porque pienso que es importante que los niños tengan un área de recreación donde usen su imaginación, creatividad y se entretengan sin uso de la tecnología (pantallas). Pensaba en lo increíble que fuera que mis hijas tuvieran un "teatro"; para hacer sus presentaciones y me vino la idea de crear un diseño para niños, que fuera fácil de armar, de usar, de lavar, de guardar y que además se viera lindo en su habitación como parte del estilo y diseño del espacio. Y pensé en cómo me hubiera ayudado este “teatro"; si lo hubiera tenido en el hospital con mi María...

Después de contarle con mucha ilusión a Mauro mi idea, quien me apoyó, como siempre lo ha hecho; se lo conté también a mi amiga Sagrario, quien es experta en costura, y juntas decidimos poner manos a la obra. Mi prioridad con este proyecto fue el hacer un teatro que se adaptara para que los niños lo pudieran disfrutar tanto en casa como ingresados en un hospital. ¡Cuánto hubiera podido disfrutar mi hija María esos meses en el hospital con un teatro en su cama! Tan sólo imaginármela creando sus historias y cuentos con sus muñecos en ese teatro, me pone una sonrisa de oreja a oreja en la cara.
Es por eso que “mimarialuna” tiene como objetivo primordial llevar la alegría a los cuartos de los niños, en casa o en el hospital. Son teatros hechos a mano, con mucho amor; son piezas únicas, no sólo por ser artesanales, sino porque cada uno lleva grabado en una de sus varillas de madera que lo sujetan, el nombre de un niño que ha sido trasplantado de hígado, en honor a ellos: a mi hija María, a “mimarialuna” y a todos esos campeones.
Además, con la compra de cada uno de ellos ayudarás a la Asociación HePA, ya que un porcentaje de las ventas será donado a ésta. Si quieres conocer más acerca de HePA, ingresa puedes hacer clic aquí.

Muchas gracias por permitirme llevar alegría a tu vida con los teatros “mimarialuna”, por permitirme ser parte de tu difícil jornada. Sé que es difícil porque la he vivido, pero también sé lo valiosa y gratificante que es, pues nos hace crecer, apreciar lo que hoy tenemos, nos hace más fuertes y nos permite ver más allá de las cosas de este mundo… a esta etapa de mi vida la valoro muchísimo por esto y porque nos ha unido a ti y a mí… estoy contigo ♥.

Ximena